“Filippo, el lunes nos vamos a Alemania.”
“Perfecto. ¿A qué hora?”
“A las cuatro.”
“De acuerdo.”
Eran las cuatro de la mañana.
Así comenzó el recorrido de Filippo en Benincà. Hoy, con 24 años, Filippo forma parte del equipo de ventas internacionales y trabaja con clientes y mercados de Alemania, Austria, Suiza de habla alemana, Europa Central y del Norte y parte de Asia Central.
Un recorrido que comenzó hace poco más de dos años, cuando empezó a trabajar junto a Roberto en los mercados alemanes y que, con el tiempo, le ha llevado a asumir nuevas responsabilidades y a relacionarse cada día con diferentes realidades, culturas y personas.
Aprender haciendo
Desde el primer día, Filippo tuvo que ponerse a prueba.
Clientes con décadas de experiencia, amplios conocimientos técnicos y expectativas diferentes. Al principio no siempre fue fácil. También hubo ocasiones en las que no tenía una respuesta.
Durante una de sus primeras experiencias con un cliente histórico de Benincà, con una gran preparación técnica, se encontró ante preguntas muy específicas sobre componentes y dimensiones de un motor.
La respuesta fue sencilla y sincera:
“No lo sé. Me informo y te doy la respuesta.”
Después, una llamada a un compañero, la búsqueda de la respuesta y el regreso con el cliente.
Porque, como cuenta Filippo, en el trabajo comercial no es necesario saberlo todo. Lo importante es saber cómo encontrar una respuesta.
Las personas marcan la diferencia
A lo largo de su recorrido ha habido personas importantes.
Roberto, que le ha acompañado desde el primer día y a quien Filippo considera una de las figuras fundamentales de su crecimiento. Y Bruno, con quien comparte el trabajo diario y que, a lo largo de los años, le ha aportado consejos, experiencia y apoyo, especialmente desde el punto de vista comercial.
Pero también están todas las personas que ha conocido a lo largo del camino: compañeros, clientes y profesionales con experiencias muy diferentes.
Para Filippo, la relación personal es una parte fundamental del trabajo.
Con algunos clientes, de hecho, la relación va más allá del negocio: hablan de familia, deporte y vida cotidiana.
“Son personas que tienen experiencias muy diferentes a las mías. Eso también me ayuda a crecer.”
Así es también como un cliente puede convertirse en un punto de referencia y, en algunos casos, en una amistad.
Crecer junto a los clientes
Uno de los aspectos que más valora Filippo de su trabajo es la posibilidad de ver crecer a un cliente con el paso del tiempo.
No solo acompañar a empresas consolidadas, sino también apoyar a pequeños clientes en su proceso de crecimiento.
“Me gusta ver cómo un pequeño cliente crece y se hace grande contigo.”
Porque detrás de un resultado comercial hay relaciones, confianza y un camino compartido.
Y quizá este sea precisamente uno de los aspectos que mejor representan también su crecimiento en Benincà.
La paciencia para construir el propio camino
Si hay una palabra que Filippo asocia a su crecimiento, es paciencia.
La paciencia para aprender, construir gradualmente la confianza y asumir nuevas responsabilidades.
Cuando empezó, se ocupaba principalmente de los mercados alemanes. Hoy, su trabajo abarca un área geográfica mucho más amplia y nuevas oportunidades de desarrollo.
Un cambio que no llegó de golpe, sino paso a paso.
De Italia a Europa y más allá
El trabajo lleva a Filippo a viajar mucho y a relacionarse con mercados profundamente diferentes entre sí.
Entre los países que más le han impresionado está Uzbekistán, y en particular Taskent: un lugar que conocía poco antes de visitarlo y que le sorprendió por su arquitectura, sus mercados, sus mosaicos y sus características cúpulas azules.
Para Filippo, viajar también forma parte del trabajo: una oportunidad para conocer nuevos países, pero sobre todo nuevas personas y nuevas formas de vivir y hacer negocios.
También fuera de la oficina
El deporte siempre le ha acompañado: desde el baloncesto, que también practicó a un nivel importante, hasta el boxeo y el kickboxing, pasando por el gimnasio. Y entre sus pasiones también está la vela, una actividad a la que tiene especial cariño y que le permite disfrutar de su tiempo libre en contacto con el lago.
En verano está el lago. En invierno, en cambio, el esquí con amigos y familiares.
Y luego hay un pequeño elemento que nunca falta en sus viajes: el reloj.
“Me siento casi desnudo sin él.”
Un detalle sencillo, pero que también refleja bien su carácter.
Benincà, en una palabra: oportunidades
Cuando le pedimos que defina Benincà con una sola palabra, la respuesta es inmediata: “Oportunidad.”
De aprender.De viajar.De asumir responsabilidades. De relacionarse con el mundo.
Y de descubrir, paso a paso, hasta dónde se puede llegar.
Cuando, en cambio, le preguntamos qué le diría a la familia Benincà, responde: “Muchas gracias.” Dos palabras sencillas.
Pero en ellas están el camino recorrido, las personas que ha conocido, la confianza que ha recibido y la conciencia de que, a sus 24 años, algo importante acaba de comenzar.
Una carrera hecha de personas
Una carrera no está hecha solo de números, mercados y resultados. Está hecha de personas que creen en ti.
De alguien que, un día, te dice “vámonos” y te lleva consigo. De alguien que te enseña un oficio.
De compañeros que comparten su experiencia. De clientes que se convierten en relaciones. Y de un joven que, paso a paso, descubre hasta dónde puede llegar.
Esta es la historia de Filippo. Una historia de crecimiento, personas y oportunidades. Una historia que nos alegra poder contar.